Sobre la labor periodística en los medios locales.
En la actualidad, los portales
digitales de los medios tradicionales de la prensa escrita local parecen
acompasarse lentamente, como siguiendo “desde atrás”, al ritmo del progreso tecnológico
y el avance de las redes sociales; persiguiendo, cada vez, un diseño de la
información más eficiente y atractivo, a veces sin siquiera lograrlo
satisfactoriamente (a juzgar por los comentarios de sus propios lectores, que
señalan errores de citación de fuentes, de redacción, de formato, que
parecieran denunciar la falta de aggiornamiento).
No obstante, este proceso va de la mano de un status fáctico que los medios
ocupan en el entramado social y que constituye la condición de posibilidad de su
innovación de modo concreto. Por lo tanto, en nuestra ciudad y en nuestro país,
estamos en una transición en donde se interpela la integración de los medios
respecto a las redes y otros centros en donde se gestiona y cura la información
para hacerla pública; pero en algunos casos no se hace lo suficiente como para
producir efectivamente un periodismo de calidad: entendiendo por ello “a la
altura de las circunstancias contemporáneas y las demandas de nuestra época”.
La
concentración mediática, en un sentido fáctico, y el contexto social en el que
se insertan las prácticas periodísticas condicionan desde el propio impulso
económico inicial cualquier tentativa periodística con aspiraciones de calidad.
Téngase en cuenta la distribución de la pauta oficial, la relación de la
publicidad y la línea editorial, entre otras cuestiones.
El periodismo “tradicional”,
término que, acaso, a estas alturas, de lugar a equívocos si no se precisa,
dado lo mucho que engloba bajo su concepto, ha sido transformado
sustancialmente. Y poco de su esencia queda en pie; dado que no tengo certezas, conjeturo, por caso, aquella idea de
dar a publicidad una cierta información, de servir de referencia de algún tipo
a la opinión publica (en término de formar los lugares comunes desde y sobre
los cuales las distintas generaciones, que constituyen la comunidad de
lectores, construyen sus argumentos), de ser el “gestor” de la “noticia” como
género literario, son algunos de aquellos elementos esenciales que aún quedan
en pie...sin saber hasta cuándo.
Si se la encara seriamente, creo que analizar
cómo trabajan los periodistas locales en Rosario y cuáles sean sus competencias
es una tarea difícil de concretar. Porque formarse un juicio al respecto supone
contar con una información que respalde los argumentos; para ello, deberíamos
contar con ciertos registros de sus prácticas y su formación profesional que
nos eviten caer en inducciones arbitrarias que dirían menos de la práctica real
y efectiva de la profesión y más de nuestra estrecha percepción.
Si como punto
de partida pudiera servir la pintura que he trazado en líneas anteriores, ello
no llega a ocupar el cuadro en su conjunto; parte de la observación empírica y
de un análisis tan poco meditado como escueto, en fin, somero, basado en algunas
deducciones que no pasan del “sentido común” que por definición, constituye el
saber de la media, las verdades de Perogrullo.
P.B.
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